El Muro y el Resto




         ”La sociedad construye muros, que marcan límites y restringen por tanto la posibilidad de reconocer aquello que constituye una aportación valida, diferente, que posibilita la expansión, el descubrimiento de otras posibilidades y el desvelamiento de lo que permanece latente. Los muros nos protegen de lo extraño, de lo exterior, de lo desconocido, nos aíslan y reducen el alcance de nuestra visión en todo aquello que podamos atender como posible, diverso y único. La codificación de lo que podemos conocer, su normalización y estandarización crean una nueva frontera de lo posible, compartimentando lo real entre lo adecuado y lo inadecuado, lo aceptable y lo rechazable. En el todo lo primero en el resto lo demás.”

         ”Y es de ese resto de lo que nos habla la obra de Vicente Pla. Un muro que frente al normativo y estructurado, de lo bello y lo ideal, estalla a través del collage colectivo y sin autor, en donde el paso del tiempo, el cambio constante, el frenesí de la circulación de eventos, noticias, personas, eslóganes, y marcas publicitarias, se revelan como esa otredad en el templo de la modernidad. Y es precisamente, en la calle de la ciudad, en el centro neurológico de transmisión de lo moderno, en ese espacio construido sobre la ruina de la tradición y el tiempo mítico, donde el Muro de Vicente, emerge como un auténtico crisol alquímico, en el que los fragmentos, los restos, las esquirlas de lo que un día tuvo un uso funcional, estructurado, definido y dirigido se mezclan, se arremolinan y se arrebatan para crear un nuevo significado y para reclamar que aún es posible reventar en mil pedazos el pedestal sobre el que se asienta la visión universal, unilateral y univoca de la realidad.”

Extracto del texto “EL MURO Y EL RESTO” (Texto completo)
Daniel Belinchón